-Tras la renuncia de Arturo Abreu, el nombre de Rafael Marín Mollinedo aparece en la baraja; su perfil en Aduanas reabre la conversación política rumbo a 2027-
Ciudad de México.– La renuncia de Arturo Abreu Marín como delegado de Programas para el Bienestar en Quintana Roo abrió un reacomodo de alto calibre en una de las posiciones federales más influyentes del estado. El propio Abreu confirmó que su salida se hizo efectiva el 31 de enero, argumentando motivos de salud.
Con el cargo vacante, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el 9 de febrero que su administración aún revisa quién ocupará la delegación y no descartó que el relevo pueda salir de su propio gabinete.
En ese contexto comenzaron a circular versiones que perfilan a Rafael Marín Mollinedo, actual titular de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), como una de las figuras consideradas. Sin embargo, el propio Abreu pidió “poner en tela de duda” los señalamientos y sostuvo que, hasta ese momento, no tenía confirmación oficial sobre quién sería su sustituto.
Más allá de si el nombramiento se concreta o no, la aparición de su nombre no pasa desapercibida por una razón: Rafael Marín Mollinedo llega con un expediente técnico y operativo construido en una de las áreas más sensibles del Estado. En documentos oficiales, la ANAM ha reportado una recaudación récord en 2024 de 1 billón 250 mil millones de pesos y, hasta septiembre de 2025, ingresos por encima de metas, atribuidos a procesos más eficientes, nuevas tecnologías y mayor rigor de fiscalización.
El mismo comunicado subraya que la estrategia incluyó acciones contra prácticas como subvaluación, evasión y contrabando, además de procedimientos administrativos a agentes aduanales y revisiones a autorizaciones de empresas vinculadas a la operación aduanera.
A ello se suma la ruta de cooperación internacional: en julio de 2025, la ANAM informó de una reunión de alto nivel con la Organización Mundial de Aduanas, enfocada en modernización, tecnologías de inspección no intrusiva y mecanismos para combatir tráfico ilícito y contrabando.
En paralelo, análisis recientes han descrito el nuevo peso estratégico de las aduanas en recaudación, control y seguridad, y han colocado a Rafael Marín Mollinedo como el funcionario detrás de una lógica de “orden operativo, profesionalización y reglas claras”.
Si su eventual arribo a la delegación del Bienestar en Quintana Roo se confirma, no sería un movimiento menor: significaría llevar a un puesto territorial —con enorme impacto social y político— un perfil asociado a control, operación, metas y resultados medibles. Y en un estado donde ya se menciona el tablero de 2027, el relevo en Bienestar no solo se leería como administración: también como señal.