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José Narro Céspedes lleva crisis del frijol de Zacatecas a Monreal: exige precios dignos para el campo

-El diputado federal por Morena se reunió con el coordinador parlamentario Ricardo Monreal para construir una ruta de solución que proteja a miles de familias frijoleras del país-

El encuentro entre José Narro Céspedes y Ricardo Monreal no fue una foto de protocolo. Fue una mesa de trabajo con un objetivo concreto: abrir una ruta de diálogo con el Gobierno de México que se traduzca en precios justos y certeza para los productores de frijol, no solo en Zacatecas, sino en todas las entidades que hoy enfrentan la misma crisis de comercialización.

Narro Céspedes lleva meses señalando el fondo del problema: el precio de garantía de 27 pesos por kilogramo prometido por el gobierno federal no llega a los pequeños productores. La cosecha 2025 fue extraordinaria —cerca de 400 mil toneladas solo en Zacatecas, la mejor en años— pero eso no se tradujo en bienestar. Las bodegas de Alimentación para el Bienestar absorbieron apenas una fracción de la producción, mientras los coyotes compraban el resto a siete u ocho pesos el kilo. La ganancia la capturaron los intermediarios. La pérdida la absorbieron los campesinos.

El número que lo explica todo

Hay una brecha que define esta crisis mejor que cualquier declaración política: el productor zacatecano recibe entre seis y trece pesos por cada kilogramo de frijol que cosechó con meses de trabajo. El consumidor paga entre 35 y 45 pesos en el mercado. La diferencia no la captura el productor ni el Estado: se la llevan las cadenas de intermediación que el programa de precios de garantía debería haber eliminado, y no lo hizo.

Más de 80 mil familias en Zacatecas viven del frijol. Para el ciclo 2025, el programa federal apenas alcanzó a cubrir alrededor de 96 mil toneladas de una cosecha de 400 mil. El resto tuvo que venderse a pérdida, guardarse en bodegas propias esperando mejores tiempos, o malbaratarse ante la desesperación.

Lo que Narro Céspedes está construyendo

El diputado federal ha sido el interlocutor más activo del conflicto frijolero desde la trinchera legislativa. Primero lo denunció públicamente en rueda de prensa en San Lázaro, con productores de Zacatecas a su lado. Luego acompañó las movilizaciones en casetas de cobro de Osiris y Fresnillo. Y ahora lleva el problema directo al escritorio de Monreal.

La postura de José Narro Céspedes es precisa: no se trata de protestas por protestar, sino de construir una solución que funcione de verdad. Que el programa de acopio amplíe su cobertura real, que las bodegas federales liberen el frijol almacenado de ciclos anteriores en lugar de seguir importando grano de Estados Unidos, y que el precio de garantía deje de ser un anuncio y se vuelva una realidad para todos los productores, no solo para los que tienen acceso político a los centros de acopio.

La reunión con Monreal es un paso en esa dirección. El siguiente es que el Gobierno de México se siente a negociar con una comisión de productores y se genere un acuerdo vinculante.

El campo no puede esperar otro ciclo más

El tiempo no juega a favor de los productores. Con costos de producción al alza —fertilizantes 25% más caros, diésel más caro, sin acceso real a crédito— y con la amenaza de que el crimen organizado siga montando sus propios esquemas informales de acopio en zonas donde el Estado no llegó, cada semana sin solución es una semana que aleja a más familias de la posibilidad de seguir sembrando.

José Narro Céspedes sabe que la crisis del frijol de Zacatecas no es solo un problema agrícola. Es también un termómetro de qué tan en serio toma el Gobierno de México la soberanía alimentaria que proclama en sus discursos. Y por eso la presión desde San Lázaro no va a ceder hasta que haya resultados reales sobre la mesa.

El Reportero

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