-El presidente de EU lanzó una advertencia directa a México y otros países: si no actúan contra el narco, Washington intervendrá-
Donald Trump volvió a poner a México en el centro de su discurso antidrogas con una advertencia que no dejó margen para interpretaciones. El presidente de Estados Unidos afirmó que su gobierno tomará acciones directas contra el narcotráfico si México y otros países no asumen esa tarea por cuenta propia. “He escuchado quejas de algunos representantes de México y otros lugares, pero si ellos no van a hacer el trabajo, nosotros lo haremos”, declaró Trump, en lo que representa una de las amenazas de intervención más directas que el mandatario ha lanzado en el marco de su política antidrogas. La amenaza de Trump de intervenir contra el narcotráfico en México llega en uno de los momentos de mayor tensión diplomática entre ambos países en lo que va del año.
Trump respaldó su postura con cifras que su administración presenta como resultado de la nueva estrategia antidrogas. Según el mandatario, las drogas que ingresan a Estados Unidos por vía marítima cayeron un 97 por ciento desde que su gobierno implementó controles más estrictos en esa ruta. A eso, añadió que Washington inició ahora una fase terrestre en el combate al tráfico, la cual describió como “mucho más fácil” en comparación con el frente marítimo, donde dijo que anteriormente no había claridad sobre el volumen real de sustancias que cruzaban hacia territorio estadounidense. Si las cifras se sostienen bajo escrutinio independiente, representarían un logro operativo significativo. Si no, forman parte del relato político que Trump ha construido alrededor de su agenda de seguridad fronteriza.
La declaración del presidente estadounidense se produce en un contexto diplomático particularmente delicado. México acaba de enviar una nota diplomática formal exigiendo a Washington pruebas concretas sobre las acusaciones contra diez funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa señalados por presuntos vínculos con el narcotráfico. La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido enfática en que su gobierno no actuará sobre señalamientos sin sustento documental y que cualquier proceso debe desarrollarse bajo jurisdicción mexicana. Frente a ese escenario, la amenaza de Trump de intervenir contra el narcotráfico en México no es solo una declaración retórica: es una señal de presión en medio de una negociación que todavía no tiene desenlace visible.
La relación entre ambos países en materia de seguridad ha estado marcada en los últimos meses por tensiones crecientes: los aranceles al acero y aluminio mexicanos, la clasificación de los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras por parte de Washington, y ahora las acusaciones contra gobernadores, senadores y alcaldes de Sinaloa conforman un cuadro en el que la presión estadounidense sobre México es sostenida y multidimensional. Trump ha utilizado el tema del narcotráfico como palanca en varios frentes simultáneamente, desde las negociaciones comerciales hasta la política migratoria, y sus declaraciones de este martes siguen esa misma lógica.
La amenaza de Trump de intervenir contra el narcotráfico en México está dicha. La pregunta que queda sobre la mesa es si Washington tiene la capacidad y la voluntad real de ejecutarla, y si México tiene la respuesta diplomática y operativa para manejar una escalada de ese tipo. Por ahora, ambos gobiernos siguen moviéndose en la misma cuerda tensa que ha caracterizado su relación desde el inicio del segundo mandato de Trump.