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Ceci Flores encuentra a su hijo: Marco Antonio es sepultado tras seis años desaparecido y confirmación de ADN

-Después de seis años de búsqueda, Ceci Flores encontró a su hijo Marco Antonio Sauceda Rocha. La prueba de ADN confirmó su identidad y este martes fue despedido en Bahía de Kino con el dolor de una familia que cerró un ciclo pero no detiene su lucha-

Seis años buscando. Un hallazgo en el kilómetro 46 de la carretera 26, en Hermosillo. Una prueba de ADN que confirmó lo que nadie quería confirmar. Y este martes, el funeral de Marco Antonio Sauceda Rocha en la comisaría de Bahía de Kino, rodeado de familiares, integrantes de colectivos y ciudadanos que llegaron de distintos puntos del país para acompañar a su madre. Ceci Flores encontró a su hijo, pero no de la forma en que cualquier madre sueña con reencontrarse con el suyo. Lo encontró en restos. Lo identificó con ciencia. Lo despidió con el amor que nunca dejó de tenerle durante todos estos años.

El proceso que llevó al cierre de este capítulo comenzó el 24 de marzo, cuando Ceci Flores, fundadora de Madres Buscadoras de Sonora, reportó la localización de restos en la carretera 26 de Hermosillo que podrían corresponder a su hijo. Fiel a su rigor como buscadora, se negó a confirmar nada sin evidencia científica. “Quiero saber alguna prueba de ADN que me dé una confronta que sí es mi hijo, que me dé una evidencia”, dijo en ese momento, con la misma metodología con la que ha buscado a cientos de personas ajenas, aplicada ahora a su propio dolor. Días después, el colectivo Jóvenes Buscadores de Sonora confirmó lo que la prueba reveló: los restos eran de Marco Antonio. “Hoy cerramos un ciclo lleno de dolor, pero también de amor y de memoria”, escribieron en redes sociales.

La historia de Marco Antonio Sauceda Rocha es la historia de una familia que el crimen organizado destruyó de forma metódica y sistemática. Era el mayor de seis hermanos, de los cuales tres están desaparecidos. Fue el primero en ser arrebatado: en 2015, hombres armados irrumpieron en su domicilio y se lo llevaron junto con su hermano Jesús Adrián, que ese día estaba de visita en su casa. Desde entonces, Ceci Flores buscó a su hijo sin parar, construyendo en el camino uno de los colectivos de búsqueda más reconocidos del país, que ha localizado restos de cientos de personas en fosas clandestinas a lo largo de Sonora y otros estados. La ironía cruel de su historia es que quien más ha encontrado a los hijos ajenos tardó seis años en poder encontrar al propio.

En medio del luto y del funeral en Bahía de Kino, Ceci Flores fue clara sobre lo que viene: su lucha no termina. Anunció que se trasladará a Sinaloa para continuar la búsqueda de su hijo Alejandro, desaparecido desde 2015, el mismo año que Marco Antonio. Dos hijos perdidos en el mismo año, uno encontrado seis años después, otro que sigue sin aparecer. Esa es la realidad de una madre buscadora en México: el cierre de un ciclo no es el final del camino, es apenas el permiso de seguir buscando al siguiente.

Ceci Flores encontró a su hijo Marco Antonio después de seis años. Pudo darle sepultura, pudo despedirse, pudo cerrar algo que ninguna madre debería tener que cerrar. Pero Alejandro sigue desaparecido. Y mientras haya un hijo sin encontrar, Ceci Flores seguirá buscando. Eso es lo que hace una madre buscadora en México: no se detiene.

El Reportero

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