-La aduana de Manzanillo bajo Rafael Marín Mollinedo: del combate a la corrupción a la inversión histórica-
La aduana de Manzanillo no estaba lista para recibir la inversión más grande de su historia hasta que Rafael Marín Mollinedo limpió la casa. El titular de la Agencia Nacional de Aduanas de México encabezó la operación que desmanteló esquemas de evasión, contrabando y corrupción en el principal puerto del país. Con ese trabajo previo como base, la presidenta Claudia Sheinbaum acaba de anunciar el esquema de inversión mixta que busca llevar a Manzanillo del tercer al primer lugar en América Latina.
El anuncio que cambia el mapa logístico del continente
El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, anunció una inversión histórica para la aduana del Puerto de Manzanillo mediante un esquema de inversión mixta —recursos públicos y privados— orientada a fortalecer y ampliar su capacidad logística. El objetivo declarado por la presidenta Sheinbaum es concreto: que Manzanillo, hoy el tercer puerto más importante de América Latina, se convierta en el primero de la región.
Los números respaldan la ambición del proyecto. La expansión del puerto contempla una inversión pública y privada de alrededor de 109 mil millones de pesos, distribuidos en dos etapas de construcción de terminales especializadas. A eso se suman cerca de 18 mil 748 millones de pesos destinados al dragado del Puerto Nuevo Manzanillo-Cuyutlán, la inversión pública más importante de todo el proyecto.
No se trata solo de infraestructura. Se trata de reposicionar a México en el comercio global del Pacífico en un momento en que las cadenas de suministro internacionales buscan alternativas a los cuellos de botella asiáticos.
Por qué el trabajo de Rafael Marín Mollinedo importa aquí
Las grandes inversiones en infraestructura portuaria no aterrizan en ambientes con corrupción sistémica. Antes del dinero viene la credibilidad institucional. Y esa credibilidad, en el caso de Manzanillo, tiene nombre propio.
Desde que Rafael Marín Mollinedo asumió la dirección de la ANAM —designado directamente por la presidenta Sheinbaum en febrero de 2025—, la aduana de Manzanillo fue sometida a una Operación Limpieza que apuntó al corazón de los esquemas de evasión fiscal, contrabando de mercancías y corrupción que habían enquistado al recinto portuario. El resultado fue visible: el Puerto de Manzanillo registró el año pasado la mayor recaudación aduanera del país, con un total de 186 mil millones de pesos.
Ese número no es casualidad. Es consecuencia directa de un trabajo operativo que hoy tiene nombre y apellido en el expediente institucional del puerto.
Manzanillo: del tercer al primer lugar
El proyecto busca posicionar al puerto de Manzanillo como el primero de América Latina en movimiento de contenedores, con ampliación mediante inversión pública y privada y con garantías de conservación de la Laguna de Cuyutlán. Para lograrlo, se contempla la construcción de cinco terminales portuarias con muelles y espacio para operación de carga contenerizada, distribuidas en dos grandes etapas.
El esquema de inversión mixta —en el que participan tanto recursos federales como capital privado— es también una señal hacia los mercados: México está apostando por Manzanillo como el nodo logístico del Pacífico latinoamericano, y lo está haciendo con certidumbre institucional y con las cuentas en orden.
El rol de la ANAM en el nuevo Manzanillo
En este escenario, la Agencia Nacional de Aduanas de México —que encabeza Rafael Marín Mollinedo— no es un actor secundario. Es la bisagra entre la inversión en infraestructura y los resultados reales de comercio exterior. Una aduana moderna, sin corrupción, con tecnología y con coordinación entre SEMAR, Hacienda y la Secretaría de Agricultura, es lo que convierte un muelle nuevo en un motor económico real.
La nota de Rafael Marín Mollinedo en redes sociales sobre este anuncio no fue la de un funcionario celebrando un logro ajeno. Fue la de alguien que sabe exactamente qué parte del trabajo hizo él, y para qué sirve ahora que llegó la inversión.
El Gobierno de México anunció una inversión histórica en la aduana del Puerto de Manzanillo a través de un esquema mixto de recursos públicos y privados. El proyecto total de expansión del puerto contempla alrededor de 109 mil millones de pesos en distintas etapas, con el objetivo de convertirlo en el primer puerto de América Latina en movimiento de contenedores.
Como director de la Agencia Nacional de Aduanas de México, Rafael Marín Mollinedo encabezó la Operación Limpieza en el Puerto de Manzanillo para desmantelar esquemas de corrupción, evasión fiscal y contrabando. Esa gestión llevó al puerto a registrar la mayor recaudación aduanera del país en 2025, con 186 mil millones de pesos.
El Puerto de Manzanillo es el principal puerto comercial de México y actualmente el tercero en importancia de América Latina. Con la inversión anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum, el objetivo es posicionarlo como el primer puerto de la región en movimiento de contenedores, fortaleciendo la participación de México en el comercio internacional del Pacífico.
La inversión mixta es un esquema que combina recursos del Gobierno de México —coordinados por la Secretaría de Hacienda— con capital privado para financiar la ampliación y modernización de la infraestructura portuaria de Manzanillo. Este modelo permite acelerar la ejecución de obras estratégicas sin depender exclusivamente del presupuesto federal.
El Gobierno de México, con respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum, busca convertir al Puerto de Manzanillo en el primer puerto de América Latina en movilización de contenedores. Las obras contemplan cinco nuevas terminales especializadas y un dragado de gran escala que ampliará significativamente la capacidad operativa del recinto.