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Acuerdo acero mexicano: Sheinbaum firma que el gobierno solo comprará acero producido en México

-El acuerdo de acero mexicano incluye más de un millón de toneladas proyectadas para 2026 en puentes, escuelas y trenes, con una inversión de 18 mil millones de pesos-

El gobierno de México acaba de cambiar las reglas de compra en uno de los insumos más estratégicos de la construcción pública. La presidenta Claudia Sheinbaum firmó este martes un acuerdo histórico con la industria siderúrgica nacional bajo una premisa simple pero de alto impacto: todo el acero que adquieran las instituciones del gobierno federal deberá ser mexicano o producido en México. El acuerdo de acero mexicano fue anunciado desde el salón de la Tesorería en Palacio Nacional con la participación de los secretarios de Economía, Hacienda, Energía, Infraestructura y Educación, además de los directores de Pemex, CFE, Conagua e Infonavit. Sheinbaum lo calificó como histórico: “Quizá nunca se había hecho una firma así.”

El contexto en que llega este acuerdo no es casual. Estados Unidos, principal importador del acero nacional, mantiene aranceles al acero y aluminio provenientes de México, lo que presiona a la industria siderúrgica mexicana a encontrar mercados alternativos. El gobierno federal responde con una apuesta de demanda interna: si el Estado se convierte en comprador preferente del acero nacional, la industria tiene garantizado un mercado sólido independientemente de lo que ocurra en la frontera norte. El acuerdo de acero mexicano es, en ese sentido, tanto una decisión de política industrial como una respuesta estratégica a la presión arancelaria de Washington.

Los números que se manejan dan dimensión real al compromiso. El secretario de Infraestructura, Jesús Esteva, confirmó que solo para este año se proyecta utilizar más de un millón de toneladas de acero en obras públicas: puentes, escuelas y trenes, con una inversión aproximada de 18 mil millones de pesos. La secretaria Anticorrupción y de Buen Gobierno, Raquel Buenrostro, detalló la arquitectura del acuerdo de acero mexicano: mesas de trabajo entre instituciones públicas y empresas siderúrgicas, encuentros de negocio entre compradores públicos y proveedores, e incentivos concretos como puntos y porcentajes para promover el contenido nacional en las compras del Estado. Sheinbaum fue directa al asignar responsabilidades: “Raquel va a ser la guardiana de que el acuerdo se cumpla.”

Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, enmarcó el acuerdo dentro de una visión más amplia de autonomía productiva. “Lo preferente es comprar lo que se produce en México. No nada más el precio; importa mucho dónde se hace”, señaló, dejando en claro que la lógica del Plan México implica priorizar origen sobre costo cuando el país tiene capacidad de producción propia. La industria, representada por Sergio de la Maza Jiménez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero, se comprometió a su vez a garantizar calidad, precios justos y abasto oportuno para cumplir con la demanda que el gobierno proyecta generar.

El acuerdo de acero mexicano firmado este martes no es solo una política de compras públicas. Es una apuesta por fortalecer cadenas productivas nacionales en un momento en que la relación comercial con Estados Unidos atraviesa una de sus etapas más tensas en décadas. Si se cumple lo firmado, la industria siderúrgica mexicana tiene por delante un mercado interno garantizado de proporciones históricas. La guardiana ya tiene nombre. El acero, a partir de hoy, tiene dirección preferente: México.

El Reportero

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