-Las renuncias al PAN en Guanajuato acumulan perfiles de peso en menos de un año: el exgobernador Oliva tras 37 años de militancia, la alcaldesa de León en funciones y un exsenador que se llevó el 15% del padrón. El partido más poderoso del estado enfrenta su peor crisis de identidad-
Guanajuato siempre fue el lugar donde el PAN no perdía. La entidad que catapultó a Vicente Fox y a Felipe Calderón a la presidencia, el estado que el partido pintó de azul durante décadas, está mostrando grietas que ya no pueden ocultarse con comunicados. En menos de un año, las renuncias al PAN en Guanajuato incluyeron al exgobernador Juan Manuel Oliva Ramírez, con 37 años de militancia, y a Alejandra Gutiérrez Campos, alcaldesa en funciones de León, la ciudad más importante que gobierna el partido a nivel nacional. Dos bajas que no son solo políticas, son simbólicas, y que se suman a una serie de salidas que llevan años adelgazando las filas blanquiazules en su propio corazón.
Oliva Ramírez no se fue en silencio. En entrevista, el exgobernador describió la salida de la alcaldesa Gutiérrez Campos como un síntoma que el partido debe analizar, pero fue más allá al hablar de su propio proceso. Dejó claro que renuncia a la institución y a sus líderes, no a la doctrina. “Yo renuncié al PAN como institución y a los líderes que no respetan la doctrina. Yo renuncié, pero sigo siendo panista porque creo en la doctrina humanista del PAN”, dijo. Su diagnóstico del partido es brutal: “El partido no era el partido, el partido es el gobierno.” Y sobre los números que explican el declive, fue contundente: desde 2006, el PAN se ha mantenido en un millón de votos en Guanajuato que cada día valen menos porque el padrón electoral crece. En la última elección para gobernador, tuvo que recurrir al PRI para ganar. “El PRI les dio 275 mil votos para obtener la gubernatura”, señaló. Las renuncias al PAN en Guanajuato no son, según él, accidentes; son el resultado de una crisis de identidad estructural que el partido no ha querido o podido resolver.
La voz más dura sobre el estado del blanquiazul en Guanajuato viene de quien se fue antes que todos: Ricardo Sheffield Padilla, hoy senador por Morena y exalcalde de León, quien abandonó el PAN en 2017 después de 24 años de militancia. Sheffield fue quien nombró a Alejandra Gutiérrez Campos como primera mujer tesorera de León y quien la impulsó para ser diputada federal, antes de que ella rompiera con él para alinearse con Marko Cortés. Su lectura de la renuncia de la alcaldesa es lapidaria: “Esta es una acción kamikaze porque te inmolas dentro del cargo, y de uno de los más importantes del PAN.” Para Sheffield, León representa el 26 por ciento del padrón estatal y es la última gran trinchera del partido. Que la alcaldesa en funciones abandone el barco desde adentro tiene consecuencias que se verán en 2027. “Se está escribiendo el epitafio del partido, sin duda”, afirmó. Estimó que entre 2017 y 2019 se llevó cerca del 15 por ciento del padrón estatal del PAN, principalmente de León y otros municipios, y que el más reciente en seguirlo fue José Luis Manrique Hernández, quien lleva ya dos años en Morena.
Las renuncias al PAN en Guanajuato tienen también una dimensión humana que Sheffield describió sin rodeos. Al dejar el partido, familiares dejaron de hablarle. Amistades de décadas se rompieron. “Primos y primas, algunos muy fanatizados con el PAN, me dejaron de hablar”, dijo. Ocho años después, algunos vínculos se reconstruyeron y otros se perdieron para siempre, como el caso de Fernando Torres Graciano, diputado federal, con quien nunca volvió a tener trato. Oliva Ramírez describió el mismo efecto desde su propia experiencia: “Deja de sonar tu teléfono cuando dejas de ser gobernador.” Para ambos, salir del PAN en Guanajuato no fue solo un movimiento político, fue una transformación personal que cambió las reglas de todas sus relaciones.
Las renuncias al PAN en Guanajuato se acumulan y el reloj corre hacia 2027. León, la ciudad que dio al blanquiazul su identidad nacional, tiene una alcaldesa que ya no es panista. El exgobernador que militó casi cuatro décadas se fue sin arrepentirse. Y el senador que se fue antes que todos ya está contando votos desde Morena. El partido que una vez fue imbatible en Guanajuato llega a las próximas elecciones con su trinchera más importante comprometida desde adentro.